En artículos anteriores hemos como descubrir engaños contables a partir de las cuentas y usando determinados ratios. En este artículo proponemos señales de alerta relacionadas con las personas que ayudan a descubrir engaños contables antes de que sea demasiado tarde. Una señal de alerta es como una bandera roja que avisa que hay que ir con prevención (Amat, 2017).

INTRODUCCIÓN

Las señales de alerta más claras en relación con los maquillajes están en las cuentas, como ya se analizó en artículos anteriores. Sin embargo, también se pueden producir señales de alerta relacionadas con las personas que conviene tener en cuenta.

El problema es que en muchos casos no se presta atención a las señales de alerta. De acuerdo con KPMG (2013a) en el 21% de los fraudes se ignoraron señales de alerta muy claras que avisaban de que se podía producir un fraude o de que ya se había producido.

MOMENTOS EN QUE SE PRODUCEN LAS SEÑALES DE ALERTA

Las señales de alerta se pueden percibir (ver figura 1):

  • Antes de que se cometa el engaño. Se trata de aspectos que incrementan la probabilidad de que se produzca el engaño y que, normalmente, están relacionados con la motivación y con la oportunidad. Por ejemplo, en una empresa que tiene un sistema muy agresivo de incentivos para la Dirección y que premia los beneficios existe una fuerte presión para la manipulación de los resultados. Y si en esa empresa los mecanismos de control son muy deficientes, se da la oportunidad que facilita que se cometa el engaño. En este caso, estaríamos ante una empresa en la que hay más probabilidad de que se produzcan engaños contables.
  • Con posterioridad a la realización del engaño: Una vez se ha cometido el engaño también se producen señales. Sería el caso de directivos que llevan un ritmo de vida muy lujoso que no es acorde con su salario.

Figura 1. Tipos de señales de alerta personales antes y después de que se produzca el engaño contable

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Sin embargo, hay que reconocer que en la práctica no es fácil detectar los engaños. De hecho, la mayoría se descubren por denuncias anónimas o por casualidad. De acuerdo con Olcina (2016) el 42% de los fraudes se descubren tras producirse un chivatazo (sobre todo de empleados, clientes o personas anónimas), el 16% los descubren los controles de la Dirección de la empresa, el 14% la auditoría interna, el 3% la auditoría externa y el resto (25%) se conocen por casualidad.

Seguidamente, se exponen señales relacionadas con las personas. Para percibir estas señales de alerta, y así poder detectar fraudes, es muy importante prestar atención a los detalles, especialmente a aquellas prácticas que no se entiendan o que no tengan demasiada lógica.

SEÑALES DE ALERTA ANTES DE QUE SE PRODUZCA EL ENGAÑO

Recordando el concepto de la Puerta del Fraude (que nos dice que para que exista fraude tiene que haber una motivación, una oportunidad, una racionalización y un determinado perfil del defraudador) podemos reconocer múltiples señales de alerta que nos pueden avisar cuando el engaño aún no se ha producido:

Motivación:

  • Personas que necesitan más dinero porque tienen dependencias importantes (drogas, juego, alcohol, sexo…) o por su situación financiera (muchas deudas, ritmo elevado de gasto…).
  • Personas que quieren cobrar bonus con objetivos muy agresivos.

Oportunidad:

  • Directivos que tienen relaciones estrechas o conflictos de interés con proveedores o clientes de la empresa.
  • Personas con antigüedad en la empresa que despiertan mucha confianza lo que explica que asuman muchas responsabilidades y tengan menos controles. Una situación similar es la que se puede producir con familiares de los propietarios. Por ejemplo, muchos fraudes son cometidos por familiares de los dueños.

Racionalidad:

  • Personas que se consideran mal pagadas.
  • Directivos o empleados desmotivados.

Perfil de la persona:

Las personas pueden tener características que aumentan la probabilidad de que se produzcan fraudes.

En la mayoría de fraudes contables, las personas que los cometen suelen ser el máximo ejecutivo de la compañía en colaboración con directivos de administración, contables y financieros. De acuerdo con ACFE (2016) se informa de que el 66% de los fraudes son cometidos por directivos o propietarios de las empresas.

De acuerdo con investigaciones realizadas por KPMG (2013b) sobre fraudes cometidos en empresas, las personas que cometen fraudes tienen el perfil siguiente:

  • El 79% son hombres.
  • El 68% tienen entre 36 y 55 años.
  • El 65% trabajan en la empresa afectada.
  • Trabajan preferentemente en el departamento de administración y finanzas.
  • Ocupan puestos directivos.
  • Suelen tener una antigüedad de más de 10 años en la empresa.
  • En el 62% de los casos defraudan en colaboración con otra persona.
  • La motivación para el fraude es la codicia o la presión para cumplir presupuestos difíciles.
  • El 75% de los fraudes se produce durante un período que va de 1 a 5 años; y tarda de descubrirse.

Veamos otras características a tener en cuenta:

  • Directivos con historias de fraude en empresas en las que han trabajado anteriormente.
  • Personas con estilo de vida muy lujoso.
  • Líderes muy egocéntricos, autoritarios, agresivos y/o sin escrúpulos que provocan comportamientos poco éticos de sus directivos o empleados para complacerles.

Líderes que aparecen continuamente en los medios de comunicación.

SEÑALES DE ALERTA UNA VEZ SE HA PRODUCIDO EL ENGAÑO

Otras señales se pueden poner de manifiesto una vez ya se ha producido el engaño:

  • Directivos o empleados que llevan estilos de vida con muchos lujos que no cuadran con el nivel de ingresos.
  • Personas que experimentan cambios de hábitos significativos o cambio de vivienda, ropa costosa, joyas, vacaciones de lujo, etc.
  • Empleados que no hacen vacaciones. Puede ser un indicio de que no quieren que otras personas hagan operaciones que hacen ellos o que descubran fraudes.
  • Los líderes se resisten a dar información a los medios de comunicación o responden con evasivas a preguntas concretas relacionadas con la marcha de la empresa.
  • Directivos clave abandonan la empresa sin que estén claros los motivos.

LENGUAJE DE LOS DEFRAUDADORES

El lenguaje utilizado por los directivos en sus comparecencias ante los medios de comunicación también puede ofrecer indicios de maquillaje. Por ejemplo, cuando los directivos responden con evasivas a preguntas concretas sobre el presente de la empresa. O cuando se utilizan márgenes intermedios (tipo EBITDA, cash flow o similares) en lugar del resultado neto cuando se pregunta por los beneficios que ha generado la empresa.

De acuerdo con la doctora Glass (2013), especialista en el análisis del comportamiento y lenguaje del cuerpo y colaboradora del FBI, hay diez señales, la mayoría de comunicación no verbal, que avisan de que las personas pueden estar mintiendo cuando hablan:

  • Cambian muy rápidamente la cabeza de posición cuando responden preguntas, o bien permanecen demasiado rígidos.
  • Respiran más profundamente.
  • Repiten palabras o frases, es una forma de ganar tiempo para comprobar que lo que dicen es todo coherente.
  • Proporcionan demasiada información que no es requerida.
  • Se tocan la boca cuando hablan.
  • Protegen instintivamente partes vulnerables de su cuerpo (cuello, cabeza, abdomen…).
  • Mueven los pies, es una señal de que quieren marchar.
  • Les cuesta hablar, porque la situación de estrés hace que su sistema nervioso segregue menos saliva.
  • Miran más fijamente de lo normal a su interlocutor. Sobre esta señal, otros expertos indican que los mentirosos evitan mirar a los ojos de su interlocutor.
  • Tienden a señalar más con el dedo.

Otra señal que puede delatar al directivo mentiroso es que muestra una imagen de relajación cuando se cambian las preguntas o la exposición cambia a un tema menos comprometido. También puede ser sospechoso cuando la comunicación verbal no es coherente con la comunicación no verbal (gestos, mirada…).

Un estudio de más de 30.000 ruedas de prensa de Presidentes y Directores Financieros (Larcker y Zakolyukina, 2012) concluyó que las mentiras pueden descubrirse analizando la comunicación verbal (esencialmente las palabras) ya que los directivos que mienten:

  • Usan más términos genéricos y menos palabras específicas.
  • Se refieren menos a crear valor para los accionistas, posiblemente para evitar demandas judiciales.
  • Usan palabras más superlativas, por ejemplo, «fantástico» o «impresionante» en lugar de «bueno».
  • Utilizan menos el «yo» y hablan más en tercera persona para distanciarse de los problemas.
  • Hacen menos errores en el lenguaje y utilizan menos coletillas tipo «ejem» o «ah». Una explicación es que se preparan más la intervención así como las respuestas a posibles preguntas.
  • Usan más palabras malsonantes, insultos…sobre todo cuando les hacen preguntas comprometidas.

Otras señales verbales pueden percibirse cuando no se responde claramente a las preguntas que se formulan.

EMPRESARIOS DE ÉXITO QUE ACABAN EN LA CÁRCEL

Un fenómeno que no deja de sorprender es la gran cantidad de empresarios exitosos que acaban en la cárcel. Podemos recordar algunos casos de personas que fueron galardonadas como empresarios del año y que poco después se descubrieron delitos, engaños contables entre otros, que fueron sentenciados con penas de cárcel (ver figura 2).

Figura 2. Algunos empresarios del año que posteriormente recibieron condena de cárcel
Empresario Cargo Galardón Delito Sentencia
José Vilá Reyes Presidente de MATESA Empresario del Año 1969 Apropiación indebida de fondos del Estado En 1969 fue condenado a 223 años de cárcel de los que cumplió 7
José María Ruiz Mateos Presidente RUMASA Empresario del año en diversas ocasiones durante los años setenta Evasión de divisas, fraude, amenazas y apropiación indebida. A partir de 1985 recibió múltiples penas de cárcel, seguidas de absoluciones, por lo que entró y salió de la prisión varias veces
Mario Conde Presidente de BANESTO Empresario del año 1987 (Revista Mercado) Estafa y apropiación indebida 20 años de cárcel (2002)
Javier de la Rosa Presidente de Grand Tibidabo Diversos galardones como empresario modelo durante los años ochenta Estafa, apropiación indebida y falsedad documental Ingresó en prisión en tres ocasiones: entre 1994 y 1995, entre 1998 y 2000 y entre 2002 y 2004

 

Gerardo Díaz Ferran Presidente de Grupo Marsans y de la Cámara de Comercio de Madrid Empresario del año 2006 (CECOMA) Alzamiento de bienes, concurso fraudulento, integración en grupo criminal y blanqueo de capitales Desde 2012 tuvo varias sentencias en contra. La última de cárcel de 5 años y medio (2015)
José María Ruiz Mateos (segunda etapa empresarial) Presidente de NUEVA RUMASA En 2009 volvió a ser nombrado Empresario del Año por el periódico El Economista En 2015 volvió a ingresar en la cárcel acusado de estafa, insolvencia punible y fraude a la Hacienda Pública Estuvo en la cárcel en varias ocasiones. Falleció en 2015 con múltiples juicios pendientes
José Mestre Presidente de TERCAT Empresario del año 2010 del sector de la logística Narcotráfico 12 años de cárcel (2014)

Esta coincidencia de galardones y delitos también la encontramos en la mayoría de grandes escándalos financieros internacionales:

  • Calisto Tanzi, Presidente de Parmalat, recibió los galardones de Cavaliere del Lavoro in 1984 y Cavaliere di Gran Croce Ordine al Merito de la República Italiana en 1999 por parte del Presidente Giorgio Napolitano.
  • Richard Fuld, Presidente de Lehman Brothers, fue empresario del año en EEUU en 1987.
  • Ken Lay, Presidente de Enron, fue nombrado empresario del año por la Asociación de Antiguos Alumnos de la Stanford Business School unos años antes de 2001 cuando quebró Enron.
  • Andrew Fastow, Director Financiero de Enron, recibió el galardón de Director Financiero de EEUU del año 2000, un año antes de la quiebra de Enron.

Dada esta peculiar evolución de muchos empresarios de éxito, podemos resaltar un patrón que se repite a menudo. Se trata de aspectos relacionados con lo expuesto en la teoría de la Puerta del Fraude (motivación, oportunidad, racionalización y perfil):

  • Al principio el empresario consigue con mucho esfuerzo crear una empresa innovadora y de alto crecimiento.
  • Poco después es un empresario muy reconocido que recibe todo tipo de elogios y galardones.
  • Son personas con tendencia al egocentrismo y al exceso de exposición a los medios de comunicación.
  • Muchos políticos quieren estar cerca de ellos (y viceversa).
  • El éxito emborracha.
  • Exceso de diversificación y de adquisiciones de otras empresas que son ruinosas.
  • Cuando aparecen los primeros resultados negativos, en lugar de reconocerlo y tomar medidas, se opta por maquillar las cuentas.
  • Aumenta la operativa con paraísos fiscales y el empresario roba dinero.
  • Aumentan las pérdidas y el endeudamiento.
  • Miembros del Consejo venden sus acciones antes de que se desplomen.
  • Estalla el escándalo a raíz de la confesión de algún empleado o al suspender los pagos de deuda.
  • Proceso judicial que acaba con cárcel y multas.

Al final del ciclo muchos de estos empresarios quedan en el olvido, aunque algunos de ellos vuelven a repetir sus fechorías. En otros países, sobre todo en Estados Unidos, algunos de estos empresarios han renacido como conferenciantes de temas relacionados, curiosamente, con la ética.

Parmalat: del éxito a la cárcel pasando por las Islas Caimán

Este caso sigue al pie de la letra el patrón expuesto. La empresa italiana Parmalat se convirtió en cuarenta años en un grupo con más de 36.000 empleados y filiales por todo el mundo. Al Presidente Calisto Tanzi lo apodaban San Calisto, por sus milagros económicos. Sus relaciones con el Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi eran muy estrechas.

A continuación, el líder del proyecto se emborracha con su éxito y empieza a creer que todo lo que toque se convertirá en oro. Ahí está el primer error. No es lo mismo ser excelente con los lácteos que en la ruinosa división turística que gestionaba la hija de Tanzi, o el equipo de fútbol de Parma, en el que la empresa enterró muchos millones.

El segundo error está en pensar que se puede robar dinero sin límites. Los millones que ha reconocido Tanzi que desaparecieron no lo soporta ninguna empresa. A él se le acusa de haber robado unos 500 millones de euros. Como en otros escándalos, muchas de las transacciones fraudulentas se hicieron con filiales en las Islas Caimán. Sorprende que nadie se preguntara que hacía una empresa de productos lácteos con 7.000 millones de euros en las Islas Caimán. Una muestra del nivel de lujo con el que vivía Tanzi, es que tras el escándalo, en su domicilio encontraron cuadros escondidos de Picasso, Monet y Van Gogh.

El tercer error está en esconder que la empresa ya no iba bien. Los beneficios bajaban y las deudas crecían. Se hicieron maquillajes contables y falsificación de documentos para engañar a auditores y analistas. Simularon tener depósitos multimillonarios en el Bank of America, que en realidad eran falsos. Los contables de Parmalat llevaban hasta cuatro contabilidades diferentes. El cuarto error es usar información privilegiada y vender acciones de la empresa antes de que estalle el escándalo. Cuando en 2003 la empresa no pudo afrontar sus deudas se hundió su cotización en bolsa. Después llegaron las detenciones, la cárcel, la ruina de los accionistas, las pérdidas de empleo, etc.

CONCLUSIONES

De lo expuesto se desprenden diversas conclusiones:

  • Una señal de alerta es como una bandera roja que avisa que hay que ir con prevención.
  • Las señales de alerta se pueden percibir antes o después de que se produzca el engaño contable.
  • Hay señales de alerta claras relacionadas con las personas que afectan a la motivación (personas con muchas deudas o vicios, por ejemplo), oportunidad (personas con conflictos de interés o con un sistema de incentivos muy agresivo, por ejemplo), racionalidad o al perfil.
  • Los hombres, agresivos y con exceso de ego, directivos, de mediana edad, del departamento de administración y finanzas y con una antigüedad de más de diez años.
  • La codicia y la presión para cumplir presupuestos suelen ser la motivación para el fraude.
  • Hay otras señales que se pueden poner de manifiesto una vez ya se ha producido el engaño: personas que experimentan cambios de hábitos significativos, empleados que no hacen vacaciones, directivos clave abandonan la empresa sin que estén claros los motivos…
  • El lenguaje utilizado por los directivos puede ofrecer indicios de maquillaje.
  • Muchos empresarios exitosos acaban en la cárcel, por cometer entre otros delitos el fraude contable.

Por último, podemos indicar que la existencia de señales de alerta en una empresa no significa necesariamente que se pueda producir (o se haya producido un engaño contable) si simplemente se trata de un aviso de que debemos extremar la prevención.

Oriol Amat

Catedrático de contabilidad de la Universidad Pompeu Fabra

Economista y presidente de ACCID

Técnica Contable y Financiera, Nº 2, Sección Contabilidad, Noviembre 2017, Editorial Wolters Kluwer

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